Santa Teresa 15 de Octubre

15 De Octubre 2019

Memoria de Santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia

Primera lectura

Rom 1, 16-25

Hermanos: No me avergüenzo de predicar el Evangelio, que es una fuerza de Dios para salvar a todos los que creen, a los judíos primeramente y también a los no judíos. Pues en el Evangelio se nos revela que Dios trabaja con su actividad salvadora en nosotros por medio de la fe, de principio a fin, como dice la Escritura: El justo vivirá por medio de la fe.

En efecto, Dios manifiesta desde el cielo su reprobación contra los hombres impíos e injustos, que por la injusticia mantienen cautiva a la verdad. Porque las cosas de Dios que se pueden conocer, las tienen a la vista; Dios mismo se las ha manifestado. Pues las perfecciones invisibles de Dios, como su poder eterno y su divinidad, resultan visibles desde la creación del mundo para quien reflexiona sobre sus obras, de modo que no tienen disculpa. Han conocido a Dios, pero no lo han glorificado como a Dios ni le han dado gracias, antes bien, se han ofuscado con razonamientos inútiles, y su insensata inteligencia se ha llenado de oscuridad. Pretendían ser sabios, pero se volvieron insensatos, pues cambiaron la gloria de Dios inmortal por imágenes de hombres mortales, de aves, cuadrúpedos y reptiles.

Por eso Dios los entregó a los deseos impuros de su corazón, y llegaron a tal inmoralidad, que deshonraron sus cuerpos unos con otros, porque cambiaron al Dios verdadero por dioses falsos y dieron culto y adoraron a la creatura en vez de al creador, el cual merece alabanza por siempre. Amén.

Salmo Responsorial

Salmo 18, 2-3. 4-5

R. (2a) Los cielos proclaman la gloria de Dios.
Los cielos proclaman la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
Un día comunica su mensaje al otro día
y una noche se lo transmite a la otra noche.
R. Los cielos proclaman la gloria de Dios.
Sin que pronuncien una palabra,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra llega su sonido
y su mensaje hasta el fin del mundo.
R. Los cielos proclaman la gloria de Dios.

Aclamación antes del Evangelio

Heb 4, 12

R. Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios es viva y eficaz
y descubre los pensamientos e intenciones del corazón.
R. Aleluya.

Evangelio

Lc 11, 37-41

En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que Jesús no hubiera cumplido con la ceremonia de lavarse las manos antes de comer.

Pero el Señor le dijo: "Ustedes, los fariseos, limpian el exterior del vaso y del plato; en cambio, el interior de ustedes está lleno de robos y maldad. ¡Insensatos! ¿Acaso el que hizo lo exterior no hizo también lo interior? Den más bien limosna de lo que tienen y todo lo de ustedes quedará limpio".

Los leprosos, de camino, fueron sanados, sólo uno volvió a adorar y dar gracias.

Los otros nueve, quedaron limpios de lepra y sin embargo solo uno se acercó y conoció a Jesus.

TERESA de JESÚS se dejó tocar por Jesús y doctora ella de la iglesia advertía que la oración sin conocimiento era oración a bobas, que nuestra alma es cuál palacio del más puro cristal, aventuremos la vida más allá de los aledaños de mi verdad presa, atada a la columna, injustamente tratada, dejemos aquello, y vayamos morada a morada hasta entrar en la interior y principal, adonde está este gran Rey y Señor, que le tenemos enjaulado, tan dentro, y nosotros tan fuera de Él, y de mi, que vivo sin vivir en mi, y qué espero?

Como Pablo carcel de amor, una prision, ante el velo suave y grande de ser en el Amado.

Me pregunto pues, desde donde son mis relaciones, si vivo desde mis arrabales y mercaderías, buscando relaciones de truco o trato, o si me relaciono para conocer de veras los aposentos e interioridad del interlocutor, del hermano, del amigo, …, buscando aquello invisible, esencial, aquello que los niños supimos un día ver, como diría Saint Expery en El Principito, y que luego de adulto quedo empañado, metido en un sombrero, oculto como un elefante, como una ciudad en la cima de un monte, una luz debajo del celemin, un talento en un pañuelo, en un puño prieto, el corazón, acorazado por las apariencias, ávido de amor, que invita a Jesús y aún ve y no ve, entre estar acorde en la mesa de las maneras conformadas y entrar en la interior bodega, a la mesa servido el vino en el hogar del corazón y yo mirando los arrabales, oh Señor, quiero cantar tus misericordias eternamente para apreciarte y tomar contigo de ti, sin mirar otra cosa.

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