Lázaro, “vivos y difuntos”

!Se de un difunto!

¡Se de un pobre!

Poco se habla de él, en estas fechas en que algunos visten de muertos vivientes, aquí, él, pobre, sin dar noticias suyas por las calles, Lazarillo sin venir a cuento, ¿qué nos cuentas?

No habla, calla.

Lázaro, sal fuera! Sal a escena!

Háblanos de tus ropas, del disfraz de todos los días a las órdenes de un ciego contumaz, llevando harapos e hilachos. Mueve tus vendajes, entona entre “zombis”, que se enteren de ti, que el olvido está siendo tu pan noche y día.

¡Cuánta distancia entre tú y ellos!

entre los vivos y los muertos.

Abre tu mortaja,

Lázaro,

que nos enteremos

quién es tu cegado amo,

qué es ver,

qué la muerte,

qué Vivir,

Ser, Existir.

 

Bajo tus ropas,

bajo el silencio,

en el seno del olvido,

¿habrá algo?

 

No quiero mitigar la muerte,

ignorarla, consolarme,

no se embalsamar su cara,

maquillar su aspecto,

no soy plañidero de lo perdido,

mas miro en la cueva del olvido,

voy a verte,

y sin ver,

el corazón palpita

una lámpara encendida,

una vela nocturna,

una palabra,

pábilo, a veces vacilante,

más allá del vaho del silencio,

nocturno, a oscuras,

disfrazado,

lugar perdido donde

la voluntad pierde su doblez,

doblegada ante el sudario,

dejando la imagen impresa,

enjugas sin juegos ni artimañas,

sin componendas,

cara a cara,

tu rostro,

mira que me miras,

como antes me mirabas,

mira que me miras,

desde siempre me adamabas,

mira que me miras,

es tu rostro, es sudario,

doblado, te doblaste por mi,

dejando mi voluntad doblada.

Ya no hay dobles, ni doblajes,

ya no hay amo desalmado,

Y, la muerte,

cegadora y deslumbradora,

deja el caos primigenio,

pliega su sentencia,

desvanecido su dominio,

descubrioseme tu presencia,

ábreme tu vista y tu hermosura,

susurrándome un nombre nuevo,

en labios sin eco gélido,

no hay nada hueco en ti,

no retumba mi nada,

tú lo llenas todo.

Quieres verme,

como a Lázaro,

adiós vendajes,

curas la herida en tu linaje.

quitas el olor de 4 días,

los “neumáticos” sepulcrales,

y me invitas junto a ti,

a la mesa del adobado vino,

en emisiones del bálsamo

en que quisiste hacer tuyo mi destino,

¡oh, Dios, Dios de Vivos, no de muertos!

Pneuma (πνεῦμα) es una palabra del griego antiguo que inicialmente significa “respiración

 

 

 

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