MARIA Y LA MUJER

Fr Miguel M. Márquez

No es posible dejar de enfocar cualquier tema que abordemos desde la propia
subjetividad, desde las propias raíces, búsquedas y anhelos. Soy hombre-varón, sin embargo, afronto un tema que no me deja nada indiferente y me compete, aunque lleva por título a la mujer, y por eso precisamente, apunta a la mitad marginada que me constituye como ser humano.

En este tema convergen algunos aspectos cruciales del pensamiento
filosófico y teológico actual, por lo que no puede dejar de interesar a todo hombre o mujer inquieto.

En la abundantísima bibliografía1 sobre el tema, gran parte debida a mujeres, se
nos provoca, se nos interpela a tomar conciencia de una nueva visión de las cosas, de nuevos enfoques… Invitación a revisar la concepción de la mujer y la imagen tradicional de María, de modo que pueda llegar a ser presentada como modelo significativo para las mujeres hoy.

En la historia de la Iglesia se ha hablado mayoritariamente de hombres y por
hombres, “sin contar mujeres y niños” (Mt 14,21; 15,38). Esto nos ha empobrecido hasta privarnos de dimensiones ineludibles del ser humano.

Por esto, me sitúo ante el tema desde una preocupación antropológica 2*, buscando entender lo que Dios ha dicho en María al hombre total (varón y mujer).

La teología como la mariología ha superado los tiempos de amenaza, ya no son nuestras afirmaciones teológicas una contestación o reacción frente a herejías o ‘blasfemias’ actuales (al ejemplo de la preocupación ontológica de la teología de la Contrarreforma): se ha salido de una “mariología ontológica que no concedía su justa prioridad a la revelación, soslayaba un poco la mediación única de Cristo, y corría el peligro de situar a María fuera y por encima de la Iglesia” 3*. Parto, también, de las preocupaciones que ya otros han formulado, sobre todo mujeres, y de las mías.

1° En todas las sistematizaciones de la mariología es ya inevitable algún capítulo o apartado dedicado a María y la Mujer, a María y la feminidad o María a la luz de los feminismos. Esto es de rigor por la avalancha de publicaciones sobre el particular. Se trata de un tema candente y de enormes resonancias para la vida y la imaginación antropológica. En él se debate una nueva imagen de mujer, la imagen de María, también la imagen de Dios heredada tradicionalmente con rasgos masculinos. Y están en discusión las diferentes maneras de abordar y concebir la teología.

2* Sobre la dimensión antropológica de la teología a propósito de la Mariología puede verse: E. TOURON DEL PIE, Colocación y conexión de la Mariología en el ámbito de las disciplinas teológicas: situación actual y perspectivas, en Actas del IX Simposium Internacional Mariológico del 2-4 de octubre de 1990, Roma. Ed. Marianum 1992: Clave antropológico-teológica (María como persona), pp. 323-332,
clave teológico-feminista (persona y mujer), pp. 332-337; y modelo antropológico (feminismo), pp. 386-
392. Jesús ESPEJA, María, símbolo del pueblo, Salamanca, San Esteban 1990: cuando habla de los “nuevos énfasis en Mariología”, se refiere a la dimensión antropológica, pp. 26-27. S. DE FIORES,
Mariología, en Nuevo Diccionario de Mariología, Madrid, Paulinas 1988, al plantear el primer principio organizador de la Mariología distingue tres líneas: cristológica, escatológica y antropológica, pp. 1290-
1292.

3* Jesús ESPEJA, o.c., p. 22.

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